En medio del auge de la industria del vapeo, Luisiana se encontró en una encrucijada cuando introdujo nuevas regulaciones sobre el vapeo diseñadas para abordar las preocupaciones sobre el vapeo entre menores y proteger la salud pública. Sin embargo, lo que iba a ser un proceso de implementación sencillo se ha convertido en un campo de batalla legal, dejando a la comunidad y a las empresas del vapeo en un estado de incertidumbre. Este artículo explora los intrincados detalles de la ley de vapeo, los desafíos legales que enfrenta y las profundas implicaciones que podría tener en el futuro del vapeo en Luisiana.
Fundamentos de la Nueva Ley
Las regulaciones sobre vapeo en Luisiana representan un enfoque multifacético para abordar la crisis percibida del vapeo. Estas regulaciones entraron en vigor el 1 de julio y marcaron el comienzo de cambios significativos para la industria del vapeo en el estado.
Uno de los elementos clave de la ley fue la implementación de un impuesto más alto sobre las ventas de líquidos para vapear. Este aumento de impuestos tuvo un doble propósito: generar ingresos adicionales para el estado y al mismo tiempo desalentar el consumo de vapeo, especialmente entre los jóvenes.
Además, la ley imponía el requisito de que los productos de vapeo sólo pudieran venderse a través de empresas mayoristas autorizadas. Esta estipulación tenía como objetivo mejorar la supervisión de la distribución de productos de vapeo y garantizar que llegaran a los consumidores a través de canales legítimos.
Además, la ley permitía la venta de productos de vapeo que habían recibido aprobación tanto del estado de Luisiana como del Administración de Drogas y Alimentos de los Estados Unidos (FDA). Esta disposición en particular tenía como objetivo específico abordar las preocupaciones sobre las empresas de vapeo que comercializan a menores y la venta de productos de vapeo desechables con sabor, como las barras Elf.

El desafío legal: un obstáculo para la implementación
A pesar de las buenas intenciones detrás de la ley, su implementación total, prevista para el 1 de noviembre, encontró un obstáculo formidable en forma de una demanda presentada por la Louisiana Convenience and Vape Store Association. Este desafío legal resultó en la emisión de una orden de restricción temporal y una orden judicial permanente, lo que efectivamente suspendió la implementación de la ley.
La demanda cuestiona principalmente el requisito de la ley de que los minoristas deben registrar productos de vapeo en el Control de Alcohol y Tabaco de Luisiana (ATC) en el Directorio de VAPE antes del 1 de noviembre. Además, aborda el aumento de los impuestos sobre los productos de vapeo. En particular, dos jefes de agencias estatales, el comisionado de ATC, Ernest Legier, y el secretario del Departamento de Ingresos de Luisiana, Kevin Richard, están nombrados como acusados en la demanda.
El comisionado Legier defendió firmemente la ley, enfatizando su enfoque en la seguridad pública al garantizar que solo los productos de vapeo aprobados por la FDA estuvieran disponibles para la venta en Luisiana. Sostuvo que el vapeo se había convertido en una “epidemia” entre los ciudadanos vulnerables, particularmente los jóvenes, y que la ley fue diseñada para abordar este tema apremiante.
Según la nueva ley, la ATC estaba preparada para obtener autoridad regulatoria sobre todos los productos de vapeo legalmente reconocidos. El comisionado Legier expresó el compromiso inquebrantable del ATC de defender la obligación de la ley de proteger a los ciudadanos de Luisiana.
Por el contrario, el Secretario Richard, del Departamento de Ingresos de Luisiana, aclaró que su departamento administra las leyes tributarias estatales según lo dispuesto por la legislatura y firmado por el Gobernador. La Ley 414 de la Sesión Ordinaria de 2023 de la Legislatura de Luisiana, que incluía la ley de vapeo, no fue la excepción. Dijo que el departamento respetaría el proceso judicial y reevaluaría los esfuerzos de cobro y la ejecución una vez que se resolviera el asunto legal.

Implicaciones para los vapeadores y las empresas
El desafío legal ha dejado a la comunidad de vapeadores de Luisiana en un estado de incertidumbre y frustración. A partir del 1 de noviembre, cualquier producto de vapeo no autorizado por la FDA debe retirarse de los estantes de las tiendas en el estado. Este cambio abrupto ha tenido un impacto directo en los minoristas y consumidores, especialmente aquellos que prefieren productos de vapeo no aprobados por la FDA.
Para que el ATC considere un producto de vapeo, se requería una tarifa de solicitud de $100 por producto, además de la autorización de la FDA. Dada la cantidad limitada de productos de vapeo aprobados por la FDA, la disponibilidad de opciones legales de vapeo ha disminuido significativamente. Esto ha dejado a los consumidores con menos opciones y a las empresas con posibles pérdidas de ingresos.

La evolución de la ley: una respuesta al vapeo entre adolescentes
La legislación comenzó originalmente como un proyecto de ley destinado a aumentar los impuestos sobre los productos de vapeo, pero rápidamente evolucionó hasta convertirse en un esfuerzo más amplio para limitar el uso del vapeo, particularmente entre los adolescentes. Preocupaciones planteadas por los Centros para el Control de Enfermedades (CDC) sobre los riesgos para la salud de la nicotina y el vapeo, especialmente entre los adolescentes, desempeñaron un papel fundamental en la configuración del desarrollo de la ley.
La ley estipula que todo fabricante de productos de vapor vendidos en el estado de Luisiana debe estar registrado en el Control de Alcohol y Tabaco de Luisiana antes del 1 de noviembre. No figurar en el registro hace que la venta de un producto sea ilegal.
En conclusión
A medida que se desarrolla la batalla legal, el destino de la industria del vapeo de Luisiana sigue siendo incierto. La comunidad de vapeadores, los minoristas y los defensores están siguiendo de cerca los acontecimientos y esperando ansiosamente el resultado de la audiencia programada para el 8 de noviembre.
Si bien la intención de la ley de salvaguardar la salud pública, particularmente la de los jóvenes, es encomiable, los desafíos legales resaltan las complejidades y controversias que rodean las regulaciones sobre el vapeo. El resultado de esta batalla legal sin duda tendrá consecuencias duraderas tanto para la industria del vapeo como para la comunidad del vapeo en Luisiana.


